El ambiente en el fútbol argentino se ha vuelto aún más tenso tras la reciente decisión de River Plate de boicotear las reuniones del Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Este movimiento, liderado por el presidente del club, Stefano Di Carlo, surge en medio de un escándalo judicial que envuelve a la AFA y su presidente, Claudio Tapia. Se investiga un supuesto fraude de 19.3 mil millones de pesos (aproximadamente £11 millones/$14 millones) relacionado con contribuciones a la seguridad social y retenciones fiscales.
Una dirección fracturada
La histórica tensión entre River Plate y la AFA llegó a un punto crítico cuando el club decidió retirarse de todas las reuniones del Comité Ejecutivo. A diferencia de otros clubes que han optado por una huelga en protesta por la investigación judicial, River ha elegido otro camino, señalando la falta de un proceso “claro y predecible” en la toma de decisiones de alto nivel dentro de la AFA.
Exigiendo transparencia
En un comunicado oficial, los gigantes de Buenos Aires expresaron su profunda insatisfacción con el funcionamiento interno de la AFA: “La actual operación del Comité Ejecutivo carece de las salvaguardias necesarias para asegurar un proceso de toma de decisiones claro y predecible”. River Plate argumenta que muchos temas críticos se discuten sin ser presentados formalmente para su evaluación o votación, lo que no refleja los estándares profesionales a los que están acostumbrados en su propia Junta Directiva.
Ante esta falta de transparencia, el club ha confirmado: “Hasta que se corrijan los mecanismos mencionados, el club ha decidido no participar en las reuniones del Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino.”
Guerra política y estructura de liga
A pesar del boicot, la postura de River es matizada, ya que siguen apoyando la resistencia de la AFA contra el impulso del presidente Javier Milei por las “Corporaciones Deportivas”. Al igual que Tapia, River defiende el modelo tradicional de asociación civil sin fines de lucro. Sin embargo, el club también ha aprovechado esta crisis para reiterar su demanda de una liga doméstica más elitista, abogando por reducir la Primera División argentina de 30 equipos a 20, ya que consideran que la estructura actual diluye la calidad de la competencia.
Un enfrentamiento en Buenos Aires
El futuro inmediato del fútbol argentino permanece envuelto en incertidumbre, mientras la huelga de clubes y la investigación judicial continúan desarrollándose. La negativa de River a participar en el Comité Ejecutivo de la AFA representa una presión significativa sobre Tapia, quien deberá reformar su estilo de liderazgo si desea retener el apoyo del club más exitoso del país. Para los jugadores y aficionados, la atención ahora se centra en cuándo se reanudarán los partidos profesionales, en medio de la acción industrial en curso. La Agencia Tributaria del gobierno, ARCA, no muestra signos de retroceder, lo que coloca a la AFA en una lucha dual: una batalla legal por su supervivencia y una lucha política para devolver a su miembro más grande a la mesa.