La reciente semifinal de la Champions League entre el Paris Saint-Germain y el Bayern Múnich estuvo marcada por una controversia que dejó a los bávaros furiosos. Un grito de penalti por mano fue desestimado por el árbitro, lo que generó un intenso debate sobre la interpretación de las reglas del juego. En este artículo, analizaremos por qué PSG sobrevivió a esta situación crítica y cómo una norma poco conocida jugó un papel crucial en la decisión del árbitro.
El caos en el Allianz Arena
La tensión en el Allianz Arena alcanzó su punto máximo cuando el Bayern, que ya enfrentaba una desventaja tras perder 5-4 en el partido de ida, vio cómo Ousmane Dembélé anotaba a los 141 segundos, ampliando la ventaja de PSG en el global. Sin embargo, el verdadero drama llegó alrededor de la media hora de juego, cuando Nuno Mendes, defensor del PSG, fue acusado de manejar el balón para detener un ataque prometedor del Bayern. A pesar de estar amonestado, el árbitro decidió no mostrarle la segunda tarjeta amarilla, otorgando en su lugar un tiro libre a los visitantes.
Se supo que el asistente había señalado una mano previa de Konrad Laimer del Bayern, aunque las repeticiones mostraron que esta decisión era bastante discutible. La frustración en el estadio creció rápidamente, especialmente entre los jugadores y el cuerpo técnico del Bayern, que sentían que estaban siendo perjudicados por las decisiones arbitrales.
La controversia de la mano de Joao Neves
La situación se tornó aún más tensa cuando, en un intento de despejar el balón, Vitinha golpeó el esférico directamente hacia su compañero Joao Neves, quien tuvo contacto con el balón en su brazo. Aunque la acción parecía involuntaria, la posición elevada del brazo de Neves provocó una ola de protestas por parte de los jugadores del Bayern, quienes exigían un penalti.
A pesar de la gravedad del momento y del contacto evidente, el VAR decidió no intervenir tras una revisión rápida. Esta decisión dejó a Harry Kane y sus compañeros indignados, especialmente considerando la reciente cadena de penaltis por mano otorgados en competiciones de la UEFA. Irónicamente, PSG se benefició de una decisión similar en el partido de ida, cuando un balón desviado de Alphonso Davies terminó en su mano, resultando en un penalti a favor de los franceses.
Las reglas detrás de la decisión de ‘no penalti’
El penalti no fue concedido porque el incidente comenzó con un despeje controlado de Vitinha, que luego golpeó el brazo de Neves mientras este intentaba protegerse instintivamente. A pesar de que el brazo estaba en una posición abierta, este tipo de contacto no se considera una infracción castigable. Esta decisión se alinea con las Reglas del Juego, que establecen que “no se comete mano si un jugador es golpeado en la mano o el brazo por un balón jugado por un compañero de equipo, siempre que el balón no entre directamente en la portería del oponente o no genere una oportunidad de gol inmediata”.
Críticas a la inconsistencia del arbitraje
La falta de consistencia en la aplicación de la regla de la mano ha generado críticas generalizadas entre comentaristas y exjugadores. El legendario delantero inglés Alan Shearer no se contuvo en su evaluación de la situación, expresando su frustración en redes sociales sobre el estado actual de la ley y su interpretación por parte de los árbitros.
“La ley de la mano es tan confusa que es una locura. Se han enredado en su propia normativa. #sinidea”
Sus comentarios reflejaron el sentimiento en el campo, donde Kane fue visto discutiendo con los árbitros al final del primer tiempo, incluso demostrando el movimiento del brazo de Neves al árbitro mientras se dirigían al túnel.
La controversia del penalti en este partido resalta la necesidad de una revisión y posible reforma de las reglas del juego, especialmente en lo que respecta a la interpretación de la mano, para evitar que situaciones como esta continúen generando descontento y confusión entre los equipos y aficionados.