El famoso exentrenador de Inglaterra, Sven-Göran Eriksson, dejó un legado tanto en el fútbol como en su vida personal, marcada por un desafortunado giro económico. Eriksson, quien falleció a los 76 años en agosto de 2024 tras una batalla contra el cáncer de páncreas, dejó a su familia lidiando con una montaña de deudas que ascienden a más de £8.4 millones.
La venta de la mansión junto al lago
Recientemente, la familia de Eriksson se vio obligada a vender su lujosa mansión en Torsby, Suecia, por la cifra de £1.3 millones. Esta propiedad, que inicialmente fue valorada en £2 millones, tuvo que ser revaluada a £1.6 millones para atraer más ofertas. La venta se realizó a una empresaria anónima que se sintió profundamente conectada con el lugar, recordando que visitó la mansión de niña cuando su padre la renovó para el famoso entrenador.
Las dificultades económicas
Las deudas de Eriksson incluyen £7.4 millones que debía al fisco británico y £1 millón en otras obligaciones financieras. Para ayudar a resolver parte de estas deudas, su pareja, Yaniseth Alcides, y sus hijos, Lina y Johan, realizaron una subasta de objetos de colección, recaudando £140,000. Entre los artículos subastados se encontraba un traje de Armani usado por Eriksson durante el Mundial de 2006, con anotaciones del equipo aún en el bolsillo.
El legado de un entrenador icónico
Sven-Göran Eriksson tuvo una carrera llena de logros en el fútbol, dirigiendo a 12 clubes y cuatro selecciones nacionales a lo largo de más de 40 años. Ganó títulos importantes con equipos como Lazio y Benfica y llevó a Inglaterra a los cuartos de final en los Mundiales de 2002 y 2006 como el primer entrenador no británico de la selección inglesa. A pesar de sus éxitos, Eriksson se vio envuelto en un grave problema financiero tras ser engañado por su asesor, quien le robó £10 millones en 2007. Aunque ganó la batalla legal contra él, nunca recuperó el dinero perdido.
Una compra con historia
La nueva propietaria de la mansión se manifestó emocionada por la posibilidad de gestionar una “pequeña parte del patrimonio cultural de Värmland”. Aunque vive y trabaja en Estocolmo, ha declarado que su “alma siempre está en el norte de Värmland” y que su deseo es convertir la mansión en un lugar de encuentro familiar por generaciones.
La historia de Sven-Göran Eriksson es un recordatorio de que, detrás del brillo del éxito deportivo, pueden existir desafíos personales y financieros. Su vida y carrera seguirán inspirando tanto a aficionados como a futuros entrenadores en el mundo del fútbol.