Luis Rubiales culpa a caza de brujas por condena de asalto a Jenni Hermoso

Luis Rubiales culpa a caza de brujas por condena de asalto a Jenni Hermoso

Luis Rubiales, ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ha roto su silencio tras ser condenado por agresión sexual por besar a la futbolista Jenni Hermoso durante la ceremonia de premiación de la Copa Mundial Femenina 2023. En una reciente aparición en el programa El Chiringuito, Rubiales calificó la controversia como “distorsionada” y motivada políticamente, afirmando que el escándalo ha sido exagerado por intereses ajenos al fútbol.

Rubiales defiende su apelación y señala errores en la condena

Rubiales, quien tuvo que dimitir de su cargo en septiembre de 2023, defendió su decisión de apelar la condena de €10,800 y la orden de restricción de un año impuesta por el tribunal español. Según él, “no hay intención sexual en el beso” y subrayó que lo que ocurrió fue un “error, pero ha sido sacado de proporción”. Manifestó su sorpresa ante la severidad de las consecuencias, señalando que este tipo de situaciones no merecen tal reacción.

Reconocimiento y disculpas

Aunque Rubiales admitió que el beso fue inapropiado, recordó que lo hizo “como un gesto emocional”, aclarando que Jenni Hermoso no se sintió ofendida en el momento. “La consulté y ella me dijo: ‘Está bien'”, aseguró. Sin embargo, se disculpó públicamente, insistiendo en que debería haber mostrado una mayor “composición y profesionalismo” como presidente.

Cuestionamientos sobre la presión mediática y política

Rubiales no escatima en críticas hacia lo que define como una “cacería de brujas” impulsada por la política española y los medios de comunicación. Alega que su condena fue aprovechada por el gobierno de izquierda en España para desviar la atención de otros asuntos. “Es una cortina de humo que alimentaron ciertos sectores, llevándolo todo al extremo”, declaró.

Las amenazas que recibió

Rubiales también reveló que fue presionado para dimitir, con la amenaza de que si no lo hacía, todo su equipo sería despedido. “Me dijeron que si no renunciaba, hablarían con la FIFA y tomarían medidas para ir tras de mí y de mi equipo”, afirmó, defendiendo que su renuncia fue por respeto a quienes lo apoyaron.

El camino hacia la apelación

Con la apelación ahora ante el Tribunal Supremo español, Rubiales se mantiene firme en su lucha por limpiar su nombre. La controversia ha dejado una marca negativa en la historia del fútbol español, eclipsando el logro de la selección con su primer triunfo en la Copa Mundial Femenina y alterando el panorama deportivo y político del país.