Después del empate 1-1 entre el Inter y la Atalanta, la situación en los vestuarios no fue sencilla. Los directivos del Inter, encabezados por el presidente Giuseppe Marotta y el director deportivo Piero Ausilio, sostuvieron una reunión “cordial” con el equipo arbitral. Esta interacción se produjo en un ambiente de tensión que el club atribuye al caso de Bastoni. El Inter ha expresado su descontento con decisiones controvertidas en el arbitraje que consideran perjudiciales para ellos.
Incidentes Arbitraales Precedentes
El club siente que sus quejas son justificadas, sobre todo en relación a una posible pena máxima no sancionada. La jurisprudencia del VAR está llena de incidentes similares que han sido fallados de manera diferente. Dos de estos casos claramente desfavorables para el Inter fueron:
- 📅 *Dumfries sobre Alex Sandro* en octubre de 2021 contra la Juventus: se sancionó un penalti.
- 📅 *Darmian sobre Magnani* en enero de 2024 contra el Verona: también se sancionó un penalti.
Es evidente que la inconsistencia en la toma de decisiones está generando frustración en el club milanés.
Silencio en la Prensa
Después del encuentro, hubo un embargo de prensa donde los involucrados optaron por no hacer declaraciones. Esta situación se repitió tras la derrota del Inter en Nápoles, donde Marotta se pronunció. Sin embargo, en esta ocasión, el consenso fue mantener un bajo perfil para presentar sus argumentos en los foros adecuados.
La Mirada Hacia el Futuro
El Inter tiene mucho en juego mientras se aferra a su posición en la tabla. Con un Milan a la vista, cualquier decisión arbitral que les perjudique podría tener un impacto significativo en la carrera por el título. La plantilla y la directiva deberán estar atentas no solo a su rendimiento en el campo, sino también a las decisiones que se tomen fuera de él. La presión no solo proviene del rival en la cancha, sino también de una narrativa que está empezando a formarse alrededor de sus quejas.