El exfutbolista holandés Daryl Janmaat, conocido por su trayectoria en la Eredivisie y la Premier League, así como por su participación con la selección de los Países Bajos en la Copa del Mundo 2014, ha abierto su corazón acerca de su lucha contra la adicción a la cocaína tras una carrera marcada por el éxito y un devastador final. A los 34 años, Janmaat ha compartido su doloroso viaje en un evento en Ámsterdam, revelando cómo su vida se desmoronó después de que una lesión de rodilla interrumpió abruptamente su carrera.
Un final inesperado
Janmaat, quien tuvo una destacada carrera en clubes como Feyenoord, Newcastle United y Watford, vivió un giro trágico cuando un problema persistente en su rodilla, exacerbado por un error médico, puso fin a su carrera profesional. “No pude manejar eso”, confesó, describiendo cómo una infección resultante de una inyección incorrecta truncó sus sueños deportivos.
La caída en la adicción
Después de su retiro, Janmaat intentó mantenerse conectado al fútbol asumiendo el rol de gerente técnico en el ADO Den Haag. Sin embargo, la falta de apoyo y la pérdida de la estructura que le ofrecía el deporte lo llevaron a un ciclo de dependencia. “Me dejaron a mi suerte. Perdí la estructura que había tenido durante años como futbolista”, comentó. La adicción comenzó a infiltrarse en su vida, afectando profundamente a su familia y seres queridos. “Comencé a mentir a las personas que amo. Eso es terrible; he herido a muchas personas”, admitió.
Documentando el sufrimiento
Janmaat figura en el documental ‘Real Men Don’t Cry’, que aborda los desafíos de salud mental que enfrentan los atletas de élite. A pesar de haber manejado la presión de grandes partidos, el vacío que dejó el retiro fue un desafío mayor. “La presión en partidos importantes era manejable. Pero el vacío de la retirada fue otra historia”, reflexionó.
Un nuevo comienzo en Scheveningen
Hoy, el exdefensor se encuentra en un camino de reconstrucción personal, dirigiendo su propio gimnasio, el High Power Gym en Scheveningen, y manteniéndose alejado de sus viejos demonios. Aunque su adicción no tuvo un costo financiero desastroso, el daño personal fue significativo. “Aún estoy oficialmente casado, pero ya no estamos juntos. La relación no iba bien, pero la adicción no ayudó”, explicó.
Una advertencia para las futuras generaciones
Janmaat espera que su historia sirva como una lección para otros jugadores que enfrenten luchas similares tras dejar el fútbol. “La cocaína destruye mucho. Decepcioné a muchas personas, empecé a mentir y torcer la verdad. Eso es agotador y muy doloroso. Estuve en un lugar muy oscuro”, declaró. A pesar de sus esfuerzos por recuperarse, ha decidido alejarse de la dirección técnica, reconociendo que “la adicción es una lucha real que desgasta mucho”.
El relato de Janmaat pone de manifiesto la realidad sombría que muchos deportistas enfrentan al salir del campo, reflejando la necesidad de apoyo y comprensión en un mundo que a menudo ignora la salud mental de los atletas.