El FC Bayern Múnich ha sido coronado campeón de la Bundesliga por 35ª vez, y en las celebraciones, los aficionados dejaron claro su amor por el equipo y su deseo de más títulos. El entrenador Vincent Kompany, quien ha revitalizado al club, fue el centro de atención en un evento que evocó recuerdos de épocas doradas.
Kompany y la conexión con los aficionados
Durante la celebración, Kompany se mostró emocionado al recibir el apoyo de los hinchas. Cuando el capitán Manuel Neuer lo llamó a unirse al equipo en el frente, la multitud estalló en vítores.
“El momento fue descrito como la ‘Foto del Año’ por el presidente del club, Herbert Hainer”.
Esta conexión entre el técnico y los aficionados es algo que no se veía desde la época de Jupp Heynckes, quien llevó al equipo a la gloria en 2013.
Recuerdos de 2013
Los seguidores del Bayern han mostrado un cariño que no se había visto en años. Ni Thomas Tuchel ni Julian Nagelsmann lograron captar tanto afecto. Kompany, con su estilo directo y su enfoque tranquilo, ha traído una calma muy necesaria al club, lo que ha permitido que el equipo juegue un fútbol atractivo y dominante. En esta temporada, han anotado un total de 161 goles en 47 partidos, estableciendo un nuevo récord.
La búsqueda del triplete
Con el título de liga en el bolsillo, el Bayern ahora tiene la vista puesta en un objetivo más ambicioso: conseguir el triplete. Hainer ha elogiado a Kompany, considerándolo un “ganador de lotería”. Sin embargo, para ser recordado como uno de los grandes entrenadores de la historia del club, necesita más que solo títulos de liga; un triplete es esencial.
Próximos desafíos
El Bayern se prepara para enfrentar a Bayer Leverkusen en las semifinales de la DFB-Pokal y luego se medirá contra el Paris Saint-Germain en la Champions League. Durante las celebraciones, los aficionados corearon:
“Copa de Europa” y “Berlín, Berlín, estamos en camino a Berlín”.
Esto demuestra que el deseo de los hinchas va más allá de la gloria nacional; quieren ver a su equipo brillar en el escenario europeo.
A pesar de la euforia, los jugadores se mantuvieron enfocados. Joshua Kimmich y Harry Kane dejaron claro que no habrá celebraciones prolongadas, ya que el equipo tiene un camino difícil por delante.
“Estamos concentrados y no celebraremos más hoy”, dijo Kimmich.
La mentalidad de trabajo sigue siendo clave para el Bayern en su búsqueda de más títulos.